Sebastián Oliveros lamentó no haber podido continuar al frente del Deportes Tolima - crédito @cdtolima/X
Para algunos, sorpresivo, pero para otros no. Sebastián Oliveros dejó la dirección técnica del Deportes Tolima justo cuando el equipo, que entró en un bache de cuatro partidos sin ganar, ocupaba el séptimo puesto de la Liga BetPlay 2 2026, con 18 puntos de 33 jugados y un panorama que, según el timonel, era remontable hacia uno de los objetivos propuestos por el club.
La salida del joven entrenador bogotano se produjo en un campeonato en el que ya han dejado su cargo siete entrenadores más, de los cuales seis dirigían equipos ubicados desde el puesto 15 hacia abajo. Quizá por ese motivo, la determinación de prescindir de sus servicios causó revuelo; aunque en Ibagué ya se pedía su relevo, debido a que su estilo no terminó de encajar.
Aunque dijo aceptar la decisión, el timonel atribuyó el desenlace a los objetivos que la dirigencia considera más convenientes para la institución. “Yo había manifestado mi intención de seguir trabajando, de seguir desarrollando, construyendo el proceso. Al final el club toma una decisión y la respeto”, dijo Oliveros en diálogo con Blu Radio, referente a esos hitos.

Sebastián Oliveros habló de los 40 puntos que le pedían en Liga
Según el entrenador, una de las metas era alcanzar 40 puntos entre la fase regular y los cuadrangulares, una cifra que debía permitirle al equipo obtener un cupo internacional para la temporada siguiente y meterse en la pelea hacia una eventual final. Al momento de la salida, el conjunto ‘Pijao’ se encontraba en lote de clasificación, siendo esta su defensa.
“Llevábamos 18, quedaba todavía media fase del torneo regular más cuadrangulares, cuando sentíamos que lo podíamos hacer”, declaró Oliveros, quien consideró que el calendario ofrecía margen para acercarse a la meta. Y todo porque había enfrentado a varios de los equipos situados entre los primeros 10 lugares y tenía un plantel que podía seguir sumando.
Por su parte, entre las decisiones que hubiera cambiado, el DT remarcó que no hubiera rotado la nómina ante Deportes Quindío, en la llave de dieciseisavos de final de la Copa BetPlay: un cruce que podía sostener al club en dos de sus tres competencias. “Habría jugado con lo mejor que teníamos en ese momento para mantener la clasificación en copa”, reconoció.
También mencionó la participación en los octavos de final de la Copa Libertadores, ante Independiente del Valle de Ecuador, como otro de los frentes que condicionó el calendario y la planificación deportiva. Lo cierto es que tras su salida, el orientador señaló que analizará las decisiones deportivas que tomó durante ese periodo junto con su grupo de trabajo.

Pidió que su proceso no quede marcada por sus declaraciones
La gestión de Oliveros estuvo atravesada además por el debate que provocó, en particular, una frase pronunciada en la rueda de prensa del 22 de agosto, cuando habló de una posible “tusa” por su antecesor, Lucas González. El estratega admitió que sus palabras pudieron generar molestias, aunque señaló que no quería que su paso por Ibagué quedara reducido a ese episodio.
“Sé que el tema caló muchísimo. Soy una persona genuina a la hora de hablar, a la hora de transmitir mi mensaje. Seguramente pudo generar algún escozor o alguna molestia, pero es un tema que ya dejé atrás”, expresó el capitalino, que se definió como un entrenador de propuesta ofensiva, basada en la posesión y la construcción de jugadas desde el control.
Aunque admitió que al equipo le faltó profundidad en los partidos más recientes, defendió que existía una línea de trabajo y remarcó que “sabía que íbamos en un camino el cual nos iba a dar resultados en ese mediano plazo”. Así pues, el técnico relacionó su caso con las salidas de otros entrenadores del fútbol colombiano, entre ellos Fabián Bustos, de Millonarios.
Una idea de juego que requería más tiempo para consolidar
Para Oliveros, algunos equipos necesitan más tiempo que otros para incorporar las ideas de un cuerpo técnico. Su objetivo era alcanzar los cuadrangulares con un mejor estado de forma y competir por una final; sin embargo, explicó que no pudo contar con la nómina completa en ningún momento debido a lesiones y ausencias de jugadores que consideraba relevantes.

“Si bien es cierto que en los últimos partidos no teníamos mucha profundidad, éramos un equipo que normalmente buscaba hacer esas fases del juego de buena manera”, dijo. “No pude tener la nómina en algún momento completa. Siempre hubo alguna situación de lesión, alguna situación que nos perjudicó para poder tener de pronto ese mejor once”, señaló el DT.
También defendió el respaldo recibido de los futbolistas. El plantel ya tenía una pretemporada diseñada cuando él llegó y debía adaptarse a cambios en el funcionamiento, aunque existían aspectos similares entre su propuesta y la idea previa. Con ello, mencionó a Neto Volpi, Anderson Angulo y Brayan Rovira entre los referentes con los que mantuvo una buena relación.
Oliveros comparó la búsqueda de regularidad de su equipo con el caso del Deportivo Cali, que, según señaló, pasó de una crisis y cuestionamientos a ubicarse segundo tras encadenar cuatro partidos consecutivos. En el Tolima, creía que faltaba consolidar el once titular y encontrar una estabilidad que permitiera competir de la forma esperada en el FPC.
Los jóvenes, la estabilidad familiar y un viaje a Europa
La proyección de futbolistas de las divisiones juveniles era otra de las metas fijadas por la institución. Durante su etapa, seis o siete jugadores sub-20 entrenaron con el primer equipo, incluidos Anderson Ibargüen, Santiago Cabezas, Neifer Sánchez, Yoimar y el arquero Juan Camilo Covilla; aunque este último no fue convocado con el primer equipo de la ‘tribu’.

En efecto, el técnico sostuvo que el impulso a los juveniles formaba parte de la responsabilidad asignada a su equipo de trabajo. “Esos eran los objetivos. Por eso estábamos nosotros como staff, sabiendo la responsabilidad que teníamos acá, pero también sabiendo que íbamos en camino de esos mismos”, indicó el técnico, que lamentó no continuar con el proceso.
A su vez, el entrenador negó haber tenido problemas disciplinarios con la plantilla. Indicó que el club realizaba pruebas de alcoholemia todos los días y mantenía controles estrictos, aunque circularon fotografías y rumores sobre algunos jugadores. “Había cosas normales del día a día, pero nada que nos hiciera sentir perjudicados”, destacó Oliveros a Blu Radio.
Después de dirigir a Fortaleza y al Deportes Tolima durante 2026, Oliveros habló sobre la inestabilidad laboral de los entrenadores. “Uno siempre como entrenador debe saber que debe tener su maleta lista detrás de la puerta”, sostuvo el estratega, que ahora evaluará posibles ofertas y completará sus estudios académicos, teniendo este obligatorio receso.
