Cristino Centurión disputó un total de 89 partidos en su paso por Deportes Tolima - crédito suministrada
Cristino Centurión, considerado uno de los grandes referentes en la historia del Deportes Tolima, murió el miércoles 29 de julio a los 72 años, en una noticia que causó conmoción entre la afición del ‘Pijao’. La misma que aún recuerda sus grandes actuaciones en competencias como la Copa Libertadores y su exitoso paso por un equipo que, por aquel entonces, daba sus primeros pasoss hacia la grandeza: objetivo que sigue vigente.
La partida del popular ‘Riki’ dejó una huella profunda en el fútbol colombiano y sudamericano. Su deceso, confirmado por sus seres queridos, también impactó en su natal Formosa (Argentina) y a quienes compartieron con él la época dorada del club ‘Vinotinto y Oro’, con diversas muestras de luto y mensajes de homenaje que surgieron desde el ámbito futbolístico, como uno de los más destacados refuerzos foráneos del equipo.
Hasta el momento, la familia de Centurión y sus allegados optaron por mantener reserva sobre las causas exactas de su muerte, aunque se sabía que atravesaba una situación de salud delicada. Al conocerse su partida, en las redes sociales no faltaron las reacciones de pesar ante este desenlace, que enluta a una divisa en la que su apellido se convirtió en mención obligatoria a la hora de hablar de una de las épocas doradas a nivel local.

El legado de oro de Cristino Centurión en Deportes Tolima
El argentino nacionalizado paraguayo estuvo entre 1980 y 1982 en suelo tolimense, en una de las etapas más brillantes del club. El mediocampista ofensivo debutó con gol aquel 17 de agosto de 1980 en el estadio Manuel Murillo Toro, ganándose de inmediato el cariño de la hinchada. A lo largo de tres temporadas, disputó un total de 89 partidos oficiales y anotó 20 goles, siendo esta una cifra relevante para su posición en el campo.
El impacto de Centurión fue determinante en el logro del subcampeonato de 1981, así como en la histórica campaña de la Copa Libertadores de 1982, cuando el equipo alcanzó las semifinales del torneo continental. Los que lo vieron jugar destacaban su capacidad para liderar el juego ofensivo, su visión y su precisión en los pases lo transformaron en uno de los jugadores más respetados del rentado criollo.
De hecho, en el Tolima, formó una sociedad ofensiva memorable junto al argentino Víctor Hugo del Río, el poeta del mediocampo, desempeñándose por la banda izquierda y, desde esa zona del campo, ofreciendo desequilibrio desde su perfil cambiado. Más allá de su paso por el fútbol colombiano, la carrera de Cristino Centurión abarcó varios países y clubes; entre ellos Paraguay, en el que se forjó una trayectoria especial.
Como futbolista. inició su recorrido profesional en el Club Atlético Primero de Mayo de Formosa, en el que debutó a los 15 años. Posteriormente integró el Sportivo Patria, con el que ascendió al Torneo Nacional argentino en 1976 y su desempeño lo llevó al Club Guaraní de Paraguay, en el que alcanzó tal reconocimiento que obtuvo la nacionalización y la convocatoria a la selección paraguaya, que defendió con orgullo.

Cristino Centurión, un referente de época en suelo ‘Pijao’
En 1980, Centurión emigró a Europa para incorporarse al RSC Anderlecht de Bélgica, en el que sumó experiencia internacional antes de regresar a Sudamérica. Tras su exitoso ciclo en Ibagué, fue transferido al Deportivo Cali en 1983, en el que jugó una temporada antes de que su pase fuera adquirido por un grupo inversor. Sus últimos años como profesional los vivió en Sol de América y en Olimpia, ambos del balompié paraguayo.
“El Club Deportes Tolima SA lamenta profundamente el fallecimiento de Cristino Centurión, quien hizo parte de nuestra institución en 1980/82. A sus familiares y allegados, nuestro más sentido pésame”, fue el mensaje que publicó la institución tras conocerse este fallecimiento. Acompañado de una postal en la que se detalló el número 12 en la espalda, el que usó durante su estancia y que aún recuerdan los más veteranos.
Es por ello que su muerte generó reacciones de pesar en excompañeros, dirigentes y fanáticos, que lo consideraban una leyenda irrepetible, asociada al primer ciclo exitoso del club; en especial, por su protagonismo en la recordada campaña libertadora. Desde entonces su legado se mantiene vigente en el recuerdo de quienes lo vieron jugar y en la historia del fútbol sudamericano, como integrante de una generación que trascendió.

