Ya son cuatro las eliminaciones consecutivas encajadas por Deportes Tolima en la Copa BetPlay - crédito @cdtolima/X
En una racha que no admite disculpas, Deportes Tolima encajó en la noche del martes 28 de julio un nuevo fiasco en la Copa BetPlay 2026. Por ello, a medida que avanzan las horas tras el descalabro, pues fue eliminado del torneo apenas en su estreno, en los dieciseisavos de final, los hinchas han apuntado a un mismo personaje, el mismo que ha estado presente en los últimos cuatro reveses del club: César Camargo Serrano.
En efecto, el directivo, que asumió a mediados de 2022 la presidencia de la institución luego de la enfermedad y posterior muerte de su padre, Gabriel Camargo Salamanca, no ha logrado títulos para las vitrinas de la institución. Y ha sido responsable, como cabeza visible del club, de que los fracasos en la competición ya se hayan vuelto paisaje, justo en un torneo que en su momento le dio gloria y prestigio al ‘Vinotinto y Oro’.

Como en 2023, 2024 y 2025, el desenlace fue el mismo para el club, que en esta oportunidad, con el bogotano Sebastián Oliveros, fue incapaz de meterse siquiera a los octavos de final de la competencia. Y se escudó, a juzgar por las declaraciones del orientador, en la actuación del árbitro central Pabón, de Santander, que pitó un penal inexistente que le permitió al Deportes Quindío igualar la llave (3-3) y llevarla a los penales, en la que ganó.
Y es que para los más fieles resulta insólito cómo el club, que en 2014 festejó la obtención de este certamen porque le permitió, entre otras, romper 11 años de sequía tras su primera consagración, esté mirando ‘por encima del hombro’ al mismo. No solo la dirigencia y los jugadores, también los propios hinchas, que en su gran mayoría salieron aquel 12 de noviembre a festejar por las calles de Ibagué y el departamento esa gran conquista.

La decisión de degradar el premio al campeón, que ya no recibe el tiquete a la fase previa de la Copa Libertadores, sino a la primera ronda de la Copa Sudamericana, habría influido para semejante desinterés, pues por lo general su presencia en eventos internacionales la ha asegurado, en los últimos años, a través de la reclasificación; y no por esta vía más expedita, en la que incluso ha renunciado a competir por conseguir nuevos trofeos.
Los fracasos consecutivos del Deportes Tolima en la Copa BetPlay
Sin importar el estratega en las últimas cuatro temporadas, el balance es el mismo: la eliminación prematura de un plantel que ha tenido nómina para, al menos, intentar mantenerse con vida en diferentes frentes, pero que parece haberle perdido el respeto a su propia historia. Es tan insólita la situación, que la última vez en que los ‘musicales’ estuvieron, por lo menos, entre los mejores 16 clubes de la copa fue en la edición del 2022.

En la competencia de 2023, fue el argentino Juan Cruz Real el que protagonizó el primero de los papelones con el equipo, tras resignar su presencia apenas en los octavos de final, instancia a la que llegó de forma directa el club por su participación en Copa Sudamericana. Sin embargo, el desaparecido Alianza Petrolera (hoy Alianza F.C.) lo sacó de carrera, tras el 2-2 global en la llave y el duro revés sufrido desde los 12 pasos como local.
Por su parte, en 2024 el que lideró la penosa presentación del equipo en la copa fue el antioqueño David González. En la misma instancia, octavos, a la que llegó por ser uno de los clubes presentes en Copa Sudamericana, el equipo tolimense midió fuerzas con Deportivo Pasto: al menos en la práctica, pues desde el primer partido prácticamente se renunció a pelear por la clasificación, en una llave que quedó 3-2 en contra.

Y como si fuera poco, en 2025, la historia fue la misma bajo la conducción del bogotano Lucas González. En la instancia de dieciseisavos de final de la copa, fase a la que clasificó de manera directa por su presencia en los cuadrangulares semifinales del primer semestre, el conjunto de la ‘Tierra Firme’ protagonizó, quizá, uno de los peores bochornos en el torneo, tras ser eliminado a manos de Real Cundinamarca, con un lapidario global de 3-1.
Ahora el verdugo fue el cuadro quindiano, que pese a perder (2-1) en el juego de ida, celebrado en el Murillo Toro, pudo empatar la llave -apoyado en la presentación de los jueces- y, desde el punto de castigo, ganó por 4-2. Una de las grandes figuras del grupo del ibaguereño Harold Rivera fue un hombre maltratado por la dirigencia, como el arquero paraguayo Joel Silva, que atajó uno de los cobros en este enfrentamiento.


