El entrenador antioqueño Luis Fernando Suárez tendrá su segunda etapa con los de Ibagué, a los que ya había dirigido en 2002-2 - crédito @cdtolima/X
En un regreso que ha generado emociones encontradas, el antioqueño Luis Fernando Suárez asumió la dirección técnica del Deportes Tolima con la meta inmediata de alcanzar la clasificación a los cuadrangulares, pero identificó de entrada un problema que excede la tabla de posiciones, en la que se ubica séptimo con 17 unidades en su haber.
De acuerdo con lo que expresó el timonel a Blu Radio, una vez asumió el mando, el equipo necesita recuperar la confianza y la alegría para dejar atrás el “marasmo” que, según el entrenador, percibe en el plantel. Como si la era de su antecesor, Sebastián Oliveros, hubiera sido en parte perjudicial para un colectivo que, según parece, aún extrañaría a Lucas González.
El técnico dirigirá desde el sábado 3 de octubre, cuando reciba con su nueva divisa al Boyacá Chicó (4:05 p. m.) y tendrá 24 puntos en disputa, con la necesidad de sumar 11 para asegurar el paso a la siguiente fase. Aunque Suárez descartó una transformación inmediata del modelo de juego, pese a que considera necesario intervenir sobre el estado mental de los jugadores.

En su regreso al club, contrastó las condiciones actuales con las que encontró durante su primera etapa, que se llevó a cabo en el segundo semestre de 2002. Suárez recordó cómo eran los entrenamientos en espacios improvisados, como el Batallón Rooke, en donde los futbolistas debían cambiarse junto a un camión y bañarse con una manguera y una totuma.
“En 24 años ha cambiado, pero para mucho, el Tolima. Por esa razón hoy es tan protagonista en el fútbol colombiano”, refirió Suárez, que describió el impacto que le produjo la sede deportiva de San Gabriel, que no conocía, y los proyectos administrativos en marcha por la directiva; aunque la afición espera que se conquisten títulos para las vitrinas.
Suárez ve un plantel con calidad, pero con objetivos pendientes
A diferencia del sentir de gran parte de la hinchada, para Luis Fernando Suárez existe una nómina con recursos suficientes para competir, a pesar del momento que atraviesa el equipo. El grupo venía de participar en los octavos de final de la Copa Libertadores, una referencia que Suárez ubicó como punto de partida para reconstruir la ambición deportiva del club.
Por ello, al evaluar al colectivo durante su primer contacto con los jugadores, el técnico señaló sin titubeos. “Creo que es muy buen material. Muy buenos jugadores”, destacó el mundialista, que está convencido de que el desafío consiste en reorientar ese potencial hacia objetivos que impidan que la eliminación internacional se convierta en un freno para lo que resta en el año.

La primera meta, explicó, será avanzar paso a paso hacia la clasificación y sostener luego el protagonismo. “La actitud del jugador hay que cambiársela. Esta situación de marasmo que en este momento como que veo en el equipo se tiene que cambiar”, afirmó el entrenador, que no pretende presentar su llegada como un inicio sin contexto de lo que ha sucedido.
El cuerpo técnico será el puente con las etapas anteriores
En el diálogo con el citado medio, el entrenador afirmó que buscará conservar ideas desarrolladas por los anteriores cuerpos técnicos del club. En esa continuidad destacó a Henry Rojas, integrante del equipo desde hace cuatro años y con experiencia junto a David González, Ismael Rescalvo, Lucas González y otros entrenadores que pasaron por Ibagué.
Desde su óptica, Suárez explicó por qué considera relevante esa presencia dentro de su proyecto. “La persona que más aprendió de todos ellos fue Henry. Eso para mí es importante”, señaló el estratega, que también destacó el aporte de Fabián Torres, su mano derecha, a quien definió como un profesor que puede ayudarlo en la construcción de esta nueva era.
Para el técnico, la combinación entre experiencia y miradas jóvenes será una de las bases de su gestión. “Cuando uno es un entrenador de experiencia, tiene que rodearse de gente joven”, dijo el mundialista, que se ufanó de rodearse de buena forma, al señalar que las distintas generaciones observan aspectos diferentes del juego y del funcionamiento de un grupo.

El cambio será gradual y sin alterar todo el funcionamiento
En el tramo final, Suárez aseguró que el calendario, con partidos entre semana y los fines de semana, limita el margen para modificar de forma inmediata la estructura del equipo. Por eso comparó su plan con la preparación de un café con leche, aunque suene muy básico, al que se le incorpora el nuevo ingrediente de manera progresiva, todo hasta que queda a gusto.
Durante una conversación con su cuerpo técnico sobre el margen de intervención hacia el plantel, el entrenador planteó su criterio, que parece tener gran sentido. “No se puede hacer un cambio drástico. Yo no puedo venir a cambiar un montón de cosas”, reiteró, siendo su prioridad será que los futbolistas recuperen la seguridad antes de incorporar ajustes.
El técnico afirmó que encontró disposición en el plantel, aunque detectó una carencia emocional. “Los veo con muchos deseos de hacer cosas, pero les falta un poquitico de alegría. Hay que conseguir primero la alegría, primero que crean en ellos”, sostuvo Suárez, que finalizó diciendo que su sello aparecerá de forma paulatina y con aportes de todo su staff.

