Cesar Camargo, presidente del Deportes Tolima, presente con el plantel en el arranque del 2026 - crédito @cdtolima/X
Lejos de darle la cara a los más fieles y explicar los motivos que llevaron al abrupto final en la Copa Libertadores, la dirigencia del Deportes Tolima tomó una decisión que encendió aún más el ambiente y anunció en la tarde del sábado 29 de agosto la decisión de disputar su próximo encuentro ante Cúcuta Deportivo a puerta cerrada, luego de la reciente eliminación frente a Independiente del Valle por la Copa Libertadores.
La institución justificó la medida alegando la existencia de supuestas amenazas contra la seguridad de sus miembros, aunque hasta el momento no existen pruebas públicas ni denuncias formales ante la Fiscalía General de la Nación sobre estos hechos. De hecho, en las redes sociales tampoco dan crédito de estas situaciones, pues considerarían que la medida buscaría evadir la crítica de los fanáticos, que no han ocultado su enojo.
“Hemos recibido amenazas que atentan contra la seguridad de miembros de la institución, hinchas y oficiales”, se leyó en la escueta misiva en la que no se da ninguna información que permita inferir que la decisión tiene o no asidero válido. Por el contrario, la versión de que buscarían alejar al equipo de su gente empezó a tomar más fuerza, en momentos en los que el presidente César Camargo sigue sin hablar sobre lo sucedido.
Los supuestos motivos para cerrarle las puertas a los fieles del Deportes Tolima
La decisión, según informó el club, fue tomada por disposición de la Comisión Local de Fútbol de Ibagué. “Nuestra prioridad absoluta es preservar la vida y la integridad de todos los asistentes al escenario”, refirió el ‘Vinotinto y Oro’, que con esto lo que buscaría, según parece, es cercenarle la voz a los que siempre han estado y que, incluso, acompañaron de manera masiva a los jugadores en su reciente visita a Ecuador.
Por esta razón, el partido programado ante los ‘rojinegros’ se jugará sin la presencia de público y las puertas del estadio permanecerán cerradas hasta nuevo aviso. La institución informó que “las puertas del estadio permanecerán cerradas hasta nuevo aviso”;y que cualquier decisión adicional se comunicará oportunamente; en un anuncio que, a juzgar por lo que se leyó en las plataformas digitales, no cayó bien entre los fanáticos.
A su vez, a quienes cuentan con entradas adquiridas al haber adquirido el abono, el club solicitó estar atentos a futuras instrucciones. “En breve informaremos el procedimiento de compensación correspondiente”, comunicó la entidad, sin entregar detalles de si esa compensación se hará en dinero o en especie y en qué términos, lo que alimentó aún más las críticas hacia las determinaciones anunciadas por la directiva en este sentido.

Las preguntas que esperamos responda César Camargo, presidente del Deportes Tolima:
- ¿Existe alguna denuncia formal o investigación abierta por parte de las autoridades que respalde las amenazas mencionadas en el comunicado en mención?
- ¿La decisión de disputar el encuentro a puerta cerrada fue tomada directamente por la Comisión Local de Fútbol de Ibagué o responde a una determinación del club por motivos propios?
- ¿Por qué la misiva alude de forma general a amenazas hacia “miembros de la institución, hinchas y oficiales” sin precisar su gravedad, origen o los destinatarios concretos?
- ¿La Dimayor o la Comisión Local de Fútbol de Ibagué emitieron algún pronunciamiento oficial que confirme y respalde la decisión de jugar sin público?
- ¿Qué criterios se aplicarán para asegurar que la compensación a los compradores de tiquetes sea justa y transparente, considerando que el comunicado no detalla plazos ni mecanismos específicos?

