El nuevo cuerpo técnico del Deportes Tolima es liderado por el entrenador Sebastián Oliveros, con la asistencia de Iván ‘Champeta’ Velásquez - crédito @cdtolima/X
En un acto sobrio, que tuvo como epicentro la sede de San Gabriel, el presidente de Deportes Tolima, César Camargo Serrano, presentó al nuevo cuerpo técnico para el segundo semestre de 2026, que será liderado por el bogotano Sebastián Oliveros. Y que tendrá como principales retos el ser protagonista tanto en la Liga BetPlay como en la Copa Libertadores, en la que buscará avanzar a los cuartos de final, con una histórica presencia.
El directivo, que ha sido blanco de duras críticas por su austera política de fichajes, e incluso por la escogencia de Oliveros para suceder a Lucas González, que dejó tirado su cargo para irse al Atlético Nacional, dejó claro cuál será el rumbo del club: rechazó la llegada de figuras de alto costo sin compromiso con el proyecto y defendió una elección basada en planificación, conocimiento interno y ajuste a la estructura de la institución.
En esa línea, el dirigente sostuvo que la apuesta por el nuevo timonel responde a un modelo que prioriza método sobre nombre propio; aunque su experiencia en el rentado profesional solo sea con el modesto Fortaleza Fútbol Club y tenga por delante, quizá, el desafío más importante del último lustro: en el que buscará meterse entre los ocho mejores clubes del continente y asegurar un importante rédito económico.
Deportes Tolima y una apuesta arriesgada: contrató a un técnico joven, a la espera de su consolidación
Junto a Oliveros también fueron oficializados los asistentes Iván Velázquez y Hugo Mercado, el preparador físico Duwan Neira y el entrenador de arqueros Félix Serna, en un relevo integral en relación con los integrantes del anterior staff, pues la llegada del nuevo orientador no fue, en ese orden de ideas, una contratación aislada. Así, en medio de la infaltable crítica, inició un proyecto deportivo que debe dar óptimos resultados.

«El Deportes Tolima es un club muy particular en muchos de sus métodos y procesos y nos gusta ser una institución que además de seria esté bien planificada al futuro», afirmó Camargo, que explicó que la decisión se tomó bajo una lógica interna que el club considera distintiva. En su intervención, se encargó de proyectar una imagen de firmeza institucional, que según él se sobrepone a las contingencias propias del balompié.
Así, el dirigente también fijó distancia frente a los nombres instalados en el debate externo. «Nos concentramos más en los nombres que nosotros tenemos en los nombres que suenan allá afuera. Muchos de ellos simplemente buscan un momento para venir a escampar y no es otra cosa diferente a venir a cobrar mucho más que un compromiso por traer gloria», señaló el directivo, justificando su política de mínimas inversiones.
Según agregó, su intención es blindar a la institución de que el club sea tomado como un tránsito temporal por los que lleguen, aunque fue justo lo que sucedió con el antecesor de Oliveros, que terminó marchándose. «No queremos vacas sagradas acá, que vengan a desangrar las finanzas del club, se vayan, duren pocos meses, nos cobren muchísimo dinero y no estén agradados ni con la estructura del club, ni con la ciudad», destacó el presidente.
Deportes Tolima defendió así un modelo sin figuras de alto costo y con ajuste a su estructura
Y en esa misma línea de inversiones Camargo, que contrario al clamor popular se negó a traer jugadores de peso a su plantilla, habló de un club que pretende blindar su proyecto deportivo y financiero al mismo tiempo. Su mensaje buscó dejar claro que la institución no está dispuesta a alterar su funcionamiento para adaptarse a elementos que no compartan su lógica de trabajo; es decir, a lograr máximo rendimiento con lo que hay.
El profe es un profe moderno que conoce los métodos que conoce la estructura del club, que ha crecido muchísimo. Es un profe con una formación y una estructura moderna, tiene los conocimientos para poder acomodarse a un club que está a la vanguardia hoy en día en lo tecnológico», dijo el directivo, al que la apuesta con Lucas González parecía darle buenos frutos, hasta la determinación abrupta que tomó de marcharse a otros lares.

El presidente completó ese argumento con una defensa de la trayectoria reciente del club. «Deportes Tolima no vende humo y tiene además de eso una tradición y nadie la puede controvertir. Llevamos muchos años siendo un club serio que contrata y que los resultados lo demuestran, ha estado siempre peleando, ha estado siempre compitiendo en diferentes torneos», remarcó, consciente que su estrategia ha causado interrogantes.
El club pidió respaldo de la hinchada y vinculó los ingresos al refuerzo del plantel
Durante el acto, Camargo también orientó su mensaje hacia la relación con los aficionados. Invitó a la hinchada a acompañar al equipo en el estadio y conectó esa convocatoria con la incidencia que, según su visión, tiene el entorno sobre el rendimiento deportivo. En otras palabras, insistió en la venta de abonos que está en curso y de la que poco o nada se ha conocido en cuanto a un balance preliminar, aunque restan todavía cerca de 12 días.
«Los invito a que nos acompañen al estadio. Si bien hemos mejorado nuestras asistencias, queremos tener esa hoguera del indio a reventar porque créanme que cuando el estadio está lleno siempre se lo hacemos más difícil al rival. Y todos aquellos que han pagado por un tiquete al final del año los hemos sacado con una sonrisa porque hemos dejado todo en la cancha», expresó el directivo en sus declaraciones.
En el mismo tramo, sumó una explicación sobre el destino de los recursos del club. «Para nosotros es una enorme orgullo poderle llevar esa tranquilidad también al pueblo tolimense, lo hacemos realmente con orgullo y le repito: todos, absolutamente todos los recursos que nosotros recibimos por cualquiera que sea el rubro, están reinvertido en función de tener más talento de llevar más alegrías», sostuvo Camargo Serrano.

Sebastián Oliveros dijo que llega a un club que le permite competir entre los mejores
Por su parte, el nuevo entrenador ponderó de forma positiva el espíritu competitivo del presente del club. No habló de reconstrucción ni de transición, sino de una institución a la que ya consideraba instalada entre los equipos fuertes del fútbol colombiano y que espera, bajo su gestión, llevar a las máximas lideas del rentado criollo y hacerla grande a nivel internacional, en la que existe una deuda pendiente con su historia.
«Cuando recibí la posibilidad de venir acá no lo pensé dos veces porque para mí, desde donde estaba, el Tolima ha sido uno de los equipos grandes en el último tiempo en el fútbol colombiano. Me identifico porque es un equipo que busca trabajar en pro del crecimiento continuo, de construir sobre lo construido», afirmó el orientador en sus declaraciones, al completar su primera semana de labores como técnico en propiedad.
Así pues, el joven adiestrador cerró su primera intervención con una definición sobre el objetivo que asume en Ibagué. «Cuando uno quiere ser el mejor, estar entre los mejores, debe competir contra los mejores. He llegado a un sitio que me permite competir contra ellos. Vengo a sumar, vengo a buscar ese granito de arena», concluyó Oliveros, que tendrá su debut el 21 de julio, cuando reciba al Deportes Quindío por la Copa BetPlay.

