En el corazón gris de Manizales, Deportes Tolima dictó cátedra y transformó el césped del Palogrande en territorio propio. Con un solitario gol, convertido por Samuel Velásquez (57’), el ‘Vinotinto y Oro’ se mantuvo en la cúspide de la Liga BetPlay 2 2025; mientras el Once Caldas, víctima preferida en estas incursiones, sigue bajo su floja campaña en la escena local, pese al presente internacional envidiable.
El combinado de la ‘Tierra Firme’ impuso su ley y desnudó un abismo de contrastes: la victoria por la mínima, teñida de cierto sufrimiento, lo confirmó como uno de los oncenos más sólidos del fútbol colombiano, mientras que su rival, de presente brillante en Copa Sudamericana, competencia en la que está en cuartos de final, quedó sumido en la desesperanza de una liga que parece escapársele poco a poco.
Todo comenzó con un trámite a todas luces favorable para los dirigidos por el bogotano Lucas González. A los dos minutos del partido, el extremo Kevin Pérez encendió la primera alarma: su remate fuerte se estrelló en el poste, convirtiéndose en una promesa incumplida para los visitantes. El balón tembló sobre la grama, y en la banca del elenco ‘Pijao’ el murmullo del colectivo era claro: la intención era dominar.
La visita gobernó el campo. La pelota le pertenecía, las asociaciones fluían con precisión quirúrgica y, aunque el local intentó oponer resistencia con un remate lejano de Mateo García, el control del ‘Vinotinto’ nunca pareció en duda. James Aguirre, portero local, sostuvo a su equipo a punta de reflejos, pues cada atajada, especialmente el cabezazo de Gonzalo Lencina, era un pequeño oasis en el desierto ofensivo.
En las tribunas, la tensión se cortaba en el aire. El primer tiempo terminó sin goles, pero el balance resultaba evidente: el visitante jugaba siempre en campo rival y estuvo más cerca de convertir. El primer acto fue una sucesión de oportunidades para los visitantes, pues fueron cuatro posibilidades claras por una sola del local. Desde el banco de timonel capitalino, la directriz fue clara: no cesar el asedio al adversario.
Samuel Velásquez y un tanto de antología para Deportes Tolima
La segunda mitad fue diferente. A los 57’ una genialidad bastó para que el drama se encendiera. El lateral Samuel Velásquez, tras asistencia de Mauricio González Carabalí, hilvanó una jugada por izquierda, se coló entre dos rivales y soltó un disparo cruzado, alto y certero. El balón besó la red. El grito de gol de la ‘tribu’ estalló en la tarde manizalita, como si fuera una acción meticulosamente planeada a su beneficio.
El gol, sin embargo, no bastó para cerrar el expediente. La diferencia pudo ampliarse minutos después. Penalti para el foráneo: Kevin Pérez tomó el balón, lo acarició, ejecutó con violencia a la derecha, pero Aguirre, erguido como estatua, adivinó el cobro. Con la cabeza baja y los puños apretados, encajó el segundo penal errado en la campaña para su escuadra, que perdonó a un contrincante que resultó inferior.
Si algo define al fútbol colombiano es su inclinación por la controversia. La última ráfaga emergió en el tiempo de descuento. Dayro Moreno, ídolo local y nacido en tierras tolimenses, empujó la pelota al fondo, luego de una jugada tejida con urgencia. El grito de gol se ahogó cuando el árbitro levantó su brazo y el VAR sentenció: fuera de lugar, milimétrico, de esos que —en verdad— existen bajo la lupa digital.
Antes, el anfitrión rozó el empate con un cabezazo de Luis Felipe Gómez que obligó a Cristopher Fiermarin a una estirada espectacular. El guardameta del ‘Vinotinto y Oro’, protagonista discreto, volvió a convertirse en el salvador cuando la noche apretaba. En el otro extremo del campo, la rabia se mezcló con resignación, mientras que en el camerino sur la fiesta fue absoluta, ante el sonoro triunfo en Manizales.
Los números no mienten, la tabla sentencia el éxito del Deportes Tolima
De esta manera, la escuadra de Ibagué selló así su sexto partido invicto y se afianzó en el tercer lugar de la tabla con 16 puntos: producto de cinco victorias, un empate y dos derrotas. La regularidad, un nuevo arco en cero y la solvencia colectiva se han convertido en su nuevo estandarte bajo el mando del joven Lucas González, que parece superar de a poco el amargo sabor que dejó la eliminación en Copa BetPlay.
La otra cara fue la del cuadro ‘albo’, que quedó anclado al fondo con apenas tres puntos tras siete cotejos disputados. La paradoja resulta cruel: mientras el ‘blanco-blanco’ borda actuaciones memorables en la Copa Sudamericana, su campaña local es un infierno de sequía. Ya son 13 partidos sin ganar en el campeonato, una racha que ni la fe más ciega resiste y que aprovechó a placer su contrincante en el juego.
Hay jornadas que resumen toda una temporada. La de Manizales fue una lección rotunda de superioridad táctica, de oportunidades perdidas y de salvadores inesperados. Un duelo marcado por la exigencia de un gol más, por el desgarro de un tanto anulado y por la certeza cruda de que el Tolima, sin un ‘killer’, crece a fuerza de juego coral, mientras que adversario se ahoga en el fondo de la tabla local.
Así formó Deportes Tolima ante Once Caldas en el Palogrande:
- Cristopher Fiermarin
- Yhormar Hurtado
- Marlon Torres
- Anderson Angulo
- Samuel Velásquez
- Juan Pablo Nieto
- Cristian Trujillo
- Jersson González
- Kevin Pérez
- Mauricio González
- Gonzalo Lencina
Entraron para el segundo tiempo:
- Adrián Parra por Lencina (67’)
- Éver Valencia por Mauricio González (67′)
- Junior Hermández por Velásquez (67’)
- Juan Pablo Torres por Jersson González (76’)
- Cristian Arrieta por Hurtado (81’)
Foto: Club Deportes Tolima

