Al igual que el mismo García, en 2004; el nortesantandereano Miguel Augusto ‘Nano’ Prince (2004-2005), el tolimense Jorge Luis Bernal (2006, 2008 y 2012); el barranquillero Jaime de la Pava (2007); y los también ibaguereños Hernán Torres Oliveros (2007-2011) y Carlos César Castro (2012-2014), Gamero también falló en su intento de darle a la ‘tribu’ la segunda estrella; la misma que ha sido esquiva desde 2003.
Luchador incansable
Desde que llegó aquel 19 de mayo de 2014 al Murillo Toro, el ‘Sonero’ se puso el ‘overol’ y se propuso un objetivo que estuvo cerca de lograr tras dos años, 6 meses y 27 días. Que se le escapó por un solo gol, en una final en la que su rival fue rácano, tacaño con el balompié.
Y a los seis meses de haber asumido el cargo, Gamero cosechó los primeros los frutos de su ardua labor. Contra todo pronóstico, llevó a los ‘musicales’ al título de la Copa Colombia 2014, tras dejar en el camino a grandes del fútbol colombiano como Independiente Medellín, Atlético Nacional y Santa Fe, al que venció en la gran final.
Al año siguiente, en 2015, estuvo muy cerca de lograr su primera final liguera con la ‘tribu’. Pero por esas cosas del destino se quedó a un ‘suspiro’ de lograr su cometido, en aquel partido que Tolima perdió sobre el final (3-1) ante el DIM. Igual situación padeció en el segundo semestre de ese año, tras ser derrotado por Junior tanto en Ibagué como en Barranquilla.
Por su parte, el inicio de 2016 no pintó bien para el entrenador. La mala campaña en las primeras ocho fechas de la Liga Águila 1, llevó a que el ‘profe’ renunciara ante cientos de aficionados, aquel 5 de marzo, en el ‘Coloso de las 37’.
Los mismos brazos que alzó para celebrar el trofeo copero, en el estadio El Campín la noche del 12 de noviembre de 2014, los utilizó para decir adiós; aunque esta despedida solo duró dos días, pues recapacitó y decidió seguir al mando del ‘Barco’, como él mismo denominó este proyecto.
«No voy a dejar al equipo como está. No voy a huirle. Le prometí a mis amigos y a mucha gente que este plantel lo voy a levantar. Así como hay gente que me grita que me vaya, que soy el culpable, también hay quienes son agradecidos y me gritaban que no me fuera. Y a ellos no les voy a quedar mal», expresó el entrenador aquella vez.
A partir de entonces, se propuso reconstruir su grupo. Sacó a algunos futbolistas que -a su juicio- no le servirían para sus planes y pidió la llegada de otros. Y a diferencia del primer semestre, el ‘Sonero’ vivió un feliz ‘Matrimonio’ con la afición, hasta el 17 de agosto, día en que fue eliminado en primera fase de la Sudamericana.
Ese fue un duro golpe para el entrenador, quien vio cómo lo que había ganado en el inicio del segundo semestre se iba desmoronando. Las diferencias entre algunos de sus jugadores parecían hacer mella en la interna del grupo. Pero, a su estilo, Gamero impuso de nuevo orden en la ‘casa’ y condujo a su escuadra hacia una nueva final liguera, tras seis años.
En su tercera clasificación a los ‘Play Offs’, el ‘profe’ dejó en el camino a Patriotas de Tunja y Atlético Bucaramanga, ambos elencos orientados por los tolimenses Harold Rivera y Flabio Torres, respectivamente. Aunque en la gran final no logró ratificar la buena racha que traía, el ‘profe’ logró un digno segundo lugar, el sexto para ser más exactos en la historia del club.
Fueron 118 partidos en los que Alberto Miguel Gamero dirigió a Tolima en la Liga. Una cuenta que llegó a su fin, pero con el buen recuerdo que solo los hombres trabajadores y dedicados a su oficio dejan a su paso. ¡Gracias mi llave!







