César Camargo, presidente del Deportes Tolima - crédito @cdtolima/X
El más reciente informe de la Superintendencia de Sociedades, revelado en la jornada del miércoles 27 de agosto, dio pie para que se gestara una fuerte polémica en relación con la gestión del presidente del Deportes Tolima, César Camargo Serrano. Todo esto, pese a que el club demostró, una vez más, que es más rentable de lo que su propio dirigente ha señalado y que supo recuperarse en 2024 de un 2023 nefasto.
Según reveló la Supersociedades, durante la vigencia del 2024 el club reportó utilidades por el orden de los $914,3 millones, cuando venía de un 2023 de pérdidas cercanas a los $1.585,9 millones. Aunque, sí se compara con lo que ocurrió en 2022, la diferencia fue considerable, pues en aquel periodo se acumularon ganancias de $4.333 millones, siendo el año más exitoso en el último tiempo para la divisa ‘musical’.

Los ingresos del Deportes Tolima aumentaron en 2024, según la Supersociedades
En este ítem, en los ingresos, el combinado de la ‘Tierra Firme’ fue el octavo club que más plata generó durante el 2024, con unos $33.016 millones, frente a los $30.700 del 2024, y los $39.900 del 2022. Esto, sin duda, demostró que pese a las más recientes quejas de Camargo Serrano sobre la dura realidad de su divisa, el panorama no fue malo; pues pudo encajar más dinero en sus arcas que en la vigencia anterior.
De acuerdo con los datos entregados por el propio club a la Supersociedades, los ingresos provinieron de:
- Taquillas y abonos: $12.934 millones
- Derechos de TV y auxilios de Dimayor: $7.650 millones
- Patrocinios: $6.083 millones
- Venta de artículos deportivos: $4.213 millones
- Participación en eventos de la Conmebol: $2.204 millones

Este no es un aspecto menor, pues muestra que pese a las limitantes que podrían considerarse por ser la del cuadro tolimense una hinchada si se quiere pequeña, en contraste con las de otros clubes, los más fieles aportaron la no despreciable cifra de $17.147 millones: tanto en su asistencia al máximo escenario de los ibaguereños como en la compra de la indumentaria oficial y otros artículos de merchandising del equipo.
No pasó desapercibido que en el punto de recaudaciones por la concurrencia de sus seguidores, el club tuvo un mejor balance, al menos desde el punto de vista monetario, que elencos como Deportivo Pereira y Once Caldas: con los que históricamente se ha comparado a la divisa ‘Pijao’, que iba por buen camino en el proceso de consolidar un número fíjo de espectadores por partido, pero que en el segundo semestre de 2025 tuvo retroceso.
Por su parte, en 2023, estos ítems registraron los siguientes datos:
- Derechos de TV y auxilios de Dimayor: $8.523 millones
- Taquillas y abonos: $6.958 millones
- Participación en eventos de la Conmebol: $6.792 millones
- Patrocinios: $5.657 millones
- Venta de artículos deportivos: $2.878 millones
La falencia, por lo visto, estaría en la oportunidad desaprovechada de acumular más ingresos por participación en torneos continentales, pues en 2023 y 2024 quedó eliminado en la primera fase de la Copa Sudamericana; a diferencia de 2022, cuando llegó a octavos de final de Copa Libertadores. De hecho, se apreció cómo en 2023 afectaron las finanzas la doble eliminación en la Liga (2022-2 y 2023-1).
Es claro: a mejores resultados a nivel deportivo, hay mejores ingresos, y las cifras hablan por sí solas, pues en 2024 el club llegó a una final liguera y estuvo en los cuadrangulares semifinales, y con ello registró casi el doble de recaudación en taquillas que en 2023. Es más, ese arrastre llevó a que se registraran mayores montos en adquisición de productos de la institución, con cifras que son históricas.

Lo que llama la atención es que en el registro presentado ante la entidad, se destaca un aspecto adicional: lo que habría sido la venta del delantero Brayan Gil al club Baltika F.C. del fútbol de Rusia, por 12.700 millones. Sin conocer detalles adicionales sobre esta transacción, que por lo visto estuvo por un monto superior al que se había filtrado a la prensa, y que causó una alta expectativa entre los aficionados.
Es importante mencionar que uno de los fuertes del club en el último año, como la venta de jugadores, al mercado nacional y extranjero, ya no es el principal concepto de ingresos de la institución, que ha encontrado en su propia fanaticada un alto porcentaje de la financiación requerida. Aunque el balance, por lo que ha sucedido, siempre puede ser mejor, para un club que está llamado a pelear los títulos, por más de que el músculo financiero no sea el deseado.
Por encima se ubican clubes como Millonarios ($104.470 millones), Atlético Nacional ($87.374 millones), Junior ($66.233 millones), América de Cali ($49.912), el hoy campeón del FPC, Santa Fe ($48.201 millones) e Independiente Medellín ($47.791 millones). Como se puede ver, aunque está aún lejos de los primeros lugares, la ‘tribu’ sigue siendo un producto atractivo, capaz de recibir altos montos.
Según la Supersociedades, en ingresos totales fueron $47.715 millones los reportados (que suman otro tipo de ingresos), frente a $46.831 millones en gastos y costos operativos; para una diferencia de $914, 3 millones. Cifras que causaron un fuerte debate en las redes, entre los que cuestionan la gestión de Camargo y los que la avalan, en medio del ya ambiente caldeado sobre la diferencia de percepciones.

En cuanto a gastos de la plantilla, la del Deportes Tolima costó un total de $14.950 millones, en contraste con la de Atlético Nacional, que estuvo por el orden de los $49.697 millones; es decir, 3,5 veces menor que la de este adversario, y en la misma proporción a la de Junior, que pagó $49.602 millones; y lejos de elencos como Millonarios ($45.520 millones) e, incluso, América de Cali ($27.407 millones).
En promedio por mes, la divisa tuvo una nómina que costó 1.245 millones de pesos al mes, a diferencia de su rival en la final del 2024-2, Nacional, que invirtió casi cuatro veces ese monto, con una media de $4.141 millones al mes en su grupo. Un sólido argumento para los que consideran que no hay forma de competir mano a mano con otros clubes del rentado, debido a la incapacidad de ir por fichajes de peso.
Así están los activos, patrimonio y pasivos
En lo que concierne a los activos de la entidad deportiva, se registró un aumento menor en este ítem, pues se pasó de $43.762 millones en 2023 a $45.593 millones. Por su parte, el patrimonio pasó en la anterior vigencia de $29.984 millones a $29.844 millones, entre los que se incluyen es conjunto de bienes y derechos, cargas y obligaciones que se tienen por parte de la escuadra que orienta Camargo Serrano.
Causa atención que los pasivos del club aumentaron, pues en 2023 fueron de $14.478 millones, mientras que en 2024 llegaron a $15.748 millones; cifras similares a las del 2022, cuando fueron de $15.063 millones. Según la información de Supersociedades hay un nivel de endeudamiento del 34,54% por parte de la institución, lo que sin duda hace que los márgenes de liquidez sean apenas justos para maniobrar.
Es válido recordar que la mejora de la infraestructura deportiva, y que a mediano plazo también será administrativa, demandan una parte de los dineros recaudados por la sociedad deportiva, que sigue siendo en síntesis un negocio familiar, el de los Camargo Serrano, ya sin la presencia del patriarca: el exsenador y dirigente Gabriel Camargo Salamanca, que murió el 21 de noviembre de 2022 a sus 80 años.

Pese a ello, la operación de la divisa ‘Pijao’ no estaría en riesgo, pues como bien se explica por parte de la entidad, en el ítem de apalancamiento, este aspecto se ubica en el 0,53. Es decir, que por cada peso de patrimonio, solo este indicador es una deuda, que resulta tranquilizador para el manejo que debe dar la dirigencia al club, que ha logrado solventar sus gastos operacionales con sus multimillonarios ingresos.
Eso sí, y como bien explicaba el administrador Danny Ospina, el ROA (retorno sobre activos) se ubica en 2,01%, lo que indica que por cada 100 pesos invertidos apenas se obtienen 2 pesos de utilidad; lo que evidencia una eficiencia limitada en el uso de los recursos. Por su parte, el ROE alcanza 3,06%, reflejando que los accionistas reciben un retorno bajo y no se está generando un valor relevante para ellos.
