Lucas González, DT del Deportes Tolima, se mostró reflexiivo sobre lo que dejó el primer semestre de 2026 - crédito @cdtolima/X
La campaña de Deportes Tolima en la presente edición de Copa Libertadores le dio al timonel Lucas González una plataforma para explicar algo más amplio que un resultado: su continuidad, que dijo, no depende del dinero sino de encontrar “condiciones para ganar más arriba”, mientras reivindicó un modelo de juego que llevó al club a los octavos de final pese a no haber arrancado el año con los recursos que recibe un campeón.
El entrenador bogotano, que viene de salvar el semestre con la clasificación a los octavos de final del evento continental, remarcó, en diálogo con Win Sports, que la ruta que tuvo que protagonizar el club para llegar a esta instancia, lo obligó a administrar sin “desbordarse en un presupuesto”, porque no contaba de entrada con los USD3 millones que la Conmebol le entregará al club por entrar a fase de grupos, objetivo posterior.
En ese sentido, González situó esa diferencia económica como una clave para entender el recorrido del club. “Si tú eres campeón, tú cuentas con los tres millones de dólares que te da Conmebol por estar en fase de grupos y con eso haces un equipo para intentar meterte en octavos de final. Si tú vas a playoffs, no puedes sacar plata donde no tienes y desbordarte en un presupuesto, porque es irresponsable”, dijo el timonel en esta charla.
En cuanto a los interrogantes sobre lo que espera sea su futuro inmediato, fue claro. “A mí lo que realmente me mueve el corazón es ganar”, afirmó, antes de señalar que un eventual siguiente paso en su carrera solo tendría sentido si aparece “un lugar que quiere o puede ofrecer unas condiciones para ganar más arriba”. Por ello, añadió que hoy su “corazón” y su familia están “muy contentos” en el club, al que llegó hace un año.
Teniendo claro que seguirá atado a la institución, reveló que su proyecto se apoya en una idea de juego, una gestión económica ajustada y una estructura institucional que, según su visión, le da estabilidad. Es decir, seguirá apostando al Moneyball: defender un método ambicioso, pero sin olvidar que cuenta con recursos más limitados, en una profesión en la que, según dijo, la estabilidad “no existe” pues depende de los resultados.
Deportes Tolima creció por un proyecto de club y no por un ciclo aislado
En ese orden de ideas, el entrenador vinculó los avances deportivos del equipo con una política sostenida de la dirigencia. “El Deportes Tolima lleva construyendo algo especial durante varios años”, sostuvo, y atribuyó ese recorrido al presidente del club, César Camargo Serrano, quien describió como un empresario con una visión clara de sus negocios y de lo que quiere para la institución. En otras palabras, un “diferente”.
En esa línea argumentativa, el adiestrador afirmó que el reconocimiento al presente del equipo no debe concentrarse solo en el cuerpo técnico de turno. Fue enfático en mencionar que no se trata de que hoy esté él o antes hubiera estado, por ejemplo, el ibaguereño Hernán Torres Oliveros, sino de una construcción previa que convirtió a Tolima, a su juicio, en “un ejemplo para los demás clubes del fútbol colombiano”.
El timonel González enmarcó esa lectura en los resultados recientes y recordó que el club llegó a la final del semestre pasado y que esa campaña, junto con los puntos sumados, abrió la puerta a la actual participación internacional. Desde esa base, el colectivo se trazó primero el objetivo de ganar el ‘play-off’ para entrar en la Copa Sudamericana, pero terminó instalado entre los 16 mejores de la Libertadores.
La posesión, los pases y la presión como prueba de una identidad en Deportes Tolima
En su extenso diálogo, el técnico también se detuvo en los datos de juego del equipo y los usó para defender una identidad reconocible. A partir de la estadística, el capitalino se destacó que el ‘Pijao’ tuvo más posesión y más pases que su rival en los seis encuentros analizados, incluso en derrotas, con registros como 66% de posesión y 485 pases en el 0-0 ante Universitario de Perú, o 67% y 550 pases en la caída sufrida frente Coquimbo de Chile.
De hecho, el estratega puso como ejemplo la diferencia entre el primer y el sexto partido ante Universitario. Según explicó, en el duelo inicial, del 7 de abril, percibió a su rival conforme con el 0-0 y orientado a esperar una ocasión aislada, mientras que en la fecha final, aun cuando a Tolima le alcanzaba con empatar para clasificar, su equipo salió a recuperar la pelota más rápido y a tenerla más tiempo, ante la necesidad del resultado.
Para González, ahí aparece una diferencia de fondo entre “intentar hacerlo jugando al fútbol” y refugiarse atrás para sostener un resultado. En otro tramo de la conversación, explicó cómo usa la analítica en su trabajo y marcó un límite preciso: la percepción del entrenador sigue por delante del número, pues “siempre mi percepción va a dominar”, afirmó, aunque aclaró que esa percepción se contrasta con la información disponible.
Así es el ‘Moneyball’ del Deportes Tolima: los datos como base para los fichajes
Incluso señaló que algunos análisis públicos fuerzan estadísticas para justificar una conclusión ya tomada y puso como ejemplo errores frecuentes en la lectura de los goles esperados; aunque sí dijo haber modificado de forma más profunda su método es en el mercado de pases. “No ficho un jugador sin antes tener una visión muy clara de esa resonancia magnética de lo que el jugador verdaderamente puede hacer en el campo”, afirmó.
En ese punto explicó que, junto con su analista, construyó un algoritmo propio a partir de unas 72 variables disponibles, ponderadas según la idea de juego que quiere implementar; con el que empezó a desarrollar lo que sería el concepto del ‘Moneyball’ criollo. Desde ese filtro definió qué busca en cada puesto, citó como variables para los zagueros los duelos defensivos ganados, la precisión en el pase y los pases progresivos.
A su vez, para los extremos, esgozó un alto volumen de duelos ofensivos, capacidad de gambeta y un índice elevado de acciones defensivas. Con esa lógica justificó, entre otras, la elección del extremo y hoy lateral Edwar López, que venía de ser campeón en el primer semestre de 2025 con Independiente Santa Fe, para contrarrestar a un rival puntual por velocidad, compromiso defensivo y confiabilidad en el uno contra uno.
Una revisión de sus derrotas y una autocrítica sobre la final con Junior: “Me equivoqué”
El entrenador también repasó partidos que dejaron marcas en su ciclo y formuló una autocrítica concreta sobre la final ante Junior de la Liga 2 2025, en la que perdió por goleada. Dijo que, después del encuentro, le reconoció al lateral Cristian Arrieta que se había equivocado en esa serie, porque por lo que venía mostrando y por la dificultad que les genera a los extremos rivales, debió ubicarlo por el sector izquierdo desde el arranque.
Sobre esa definición, explicó que el local encontró espacios a la espalda de laterales con vocación ofensiva y que el visitante no logró contrarrestar lo suficiente al volante José Enamorado. En su reconstrucción, esa decisión táctica elevó las probabilidades de haber perdido la serie. Por su parte, sbre el cruce con Atlético Nacional en la reciente semifinal liguera, indicó que la ausencia de Anderson Angulo condicionó el rendimiento.
También habló de la derrota ante Coquimbo desde el desgaste físico acumulado tras el partido de ida frente a los ‘verdes’, el 16 de mayo, en el que tuvo que actuar por más de 50 minutos con diez hombres. Y que sumó el viaje que obligó al plantel llegar a Chile a medianoche del domingo 17 de mayo, y volver a trasladarse temprano al día siguiente hacia La Serena, para el cotejo del 19 de mayo, en el estadio Sánchez Rumoroso.
Su idea de carrera: aprender, enseñar y acercarse a la selección Colombia
González ubicó su ambición profesional en un horizonte más largo. Dijo que dirigir a la Selección Colombia “por supuesto” es un sueño, aunque aclaró que no lo siente como una meta inmediata sino como un camino que debe construirse. “Era el sueño que tenía yo, no me pregunten por qué, desde niño”, afirmó el orientador, que recordó a Francisco Maturana y a la generación de René Higuita, Carlos Valderrama y Freddy Rincón.
Fue entonces cuando volvió a conectar esa aspiración con su respuesta sobre el dinero. “A mí lo que me moverá será cómo veo yo el camino para ir avanzando, disfrutándolo y que eventualmente pueda ser considerado a ser seleccionador nacional de mi país”, destacó el timonel, que viajará a Ámsterdam por dos semanas para asistir a un curso de actualización y regresará el 30 de junio para retomar labores con el club.


