Lucas González, director técnico del Deportes Tolima, se mostró confiado con el futuro del equipo en la escena internacional - crédito suministrada
Sin puntos medios: la derrota sufrida por Deportes Tolima (1-0) frente a O’Higgins de Chile, en la ida de la tercera fase previa de la Copa Libertadores 2026, dejó al club dirigido por Lucas González con un margen reducido para el error y, del mismo modo, varias señales de desgaste de cara a la vuelta. Sin embargo, el entrenador sostuvo ante la prensa que el equipo mantiene la confianza intacta de revertir la serie en el Murillo Toro.
Entre las dificultades, González mencionó el efecto determinante de la expulsión de Kelvin Flórez y la lesión de Edwar López, en los primeros minutos del encuentro, que alteraron sin duda el planteamiento inicial y forzaron a modificar los objetivos durante el juego. La prioridad, explicó, pasó de buscar el empate a contener al rival y evitar más goles, como quedó expuesto en uno de los cooling break del compromiso en Rancagua.
En palabras de González, la acumulación de estos incidentes resultó un factor decisivo. “Nosotros veníamos de jugar (vs. Nacional) el domingo. Desafortunadamente tuvimos que jugar ese partido también más de 45 minutos con diez jugadores. El partido terminó 10:30 p. m. Al día siguiente tienes que viajar y dormir, entre comillas, en un avión para poder llegar acá”, afirmó el timonel en este diálogo.
En ese orden de ideas, la conclusión principal con respecto a este cotejo se caería según su propio peso. “Lógicamente, los jugadores llegan con una fatiga importante”, agregó el estratega capitalino, que al analizar lo ocurrido ante el cuadro celeste, insistió en que la expulsión y la lesión temprana condicionaron la gestión de los cambios y los ajustes tácticos que tuvo que llevar a cabo durante el desarrollo de este intenso cotejo.
En ese orden de ideas, el orientador afrontó las adversidades reorganizando al equipo desde el banco y priorizando la estabilidad defensiva. “Cuando estuvimos once contra once, las ocasiones más claras las tuvimos nosotros y después cuando te pones con un jugador menos, tienes que intentar no encajar más goles. Así que habrá que esperar al partido de regreso y mirar cómo lo planteamos”, dijo.
El plantel del Deportes siente confianza de revertir el resultado en Ibagué
Pese a los contratiempos, el mensaje que transmitió el técnico de cara al choque de vuelta es de optimismo, “No esperábamos tener que jugar tanto tiempo con diez jugadores, pero cuando ajustas y los enfrentas a ellos con diez y ves que te crean pocas ocasiones de gol, eso llena al jugador de seguridad para que cuando estemos once contra once, el partido sea diferente”, afirmó González en este diálogo.
Así pues, el orientador capitalino destacó que el grupo “está con la ilusión intacta” y remarcó que la planificación para la revancha en Ibagué busca aprovechar la localía y sacar ventaja del once completo. Sobre las alternativas para el encuentro definitivo, que se efectuará el miércoles 11 de marzo (7:30 p. m.), González elogió el nivel del rival, del que tenía un buen concepto previo tras eliminar a Bahía de Brasil por los penales.
“La verdad es que O’Higgins es un muy buen equipo. No solamente tiene muy buenos jugadores arriba. Se nota que tienen un muy buen entrenador y no es casualidad que hayan eliminado ellos a Bahía. Habíamos visto muchas veces los dos partidos. Empiezan ellos perdiendo rápido. En ese partido de vuelta se empata la serie. Después Bahía se puso 2-0 y ellos son capaces de hacer un gol otra vez. Esto dice mucho del mérito”.
De esta forma, el timonel reiteró que los cambios forzados les impidieron ajustar con mayor profundidad. “Tenemos muy mala suerte, no solamente con la expulsión, que es fortuita, yo no la he visto la repetición, pero la tengo muy clara la imagen: Kelvin está de espalda, el balón viene largo y él no ve al jugador que viene por detrás”, afirmó González, que describió la acción como producto de una “una jugada desafortunada”.
En los últimos minutos del partido, las complicaciones físicas aumentaron. “Ya los últimos casi diez minutos, Jersson (González) terminó con un golpe, ya casi no podía correr y ahí el partido se pone un poquito más difícil para intentar marcar el gol”, detalló el entrenador, quien reconoció la dificultad de revertir la tendencia del compromiso en inferioridad numérica y con apenas un cambio restante en el banco.
“Las ocasiones de gol que tuvimos al inicio las tuvimos porque queríamos venir aquí a ganar, pero después once contra diez de visitante, después del viaje que tuvimos y la fatiga que acumulaban los chicos, es difícil. Pero afortunadamente esta eliminatoria es de ciento 180 minutos: faltan 90 y allá en Ibagué vamos a plantear un partido en el que seguramente tendremos ocasiones y esperemos estar finos”, concluyó.
