El encuentro entre Deportes Tolima y Deportivo Táchira dejó momentos de profundo análisis - crédito @cdtolima/X
Que el árbol no tape el bosque: Deportes Tolima, una vez más, no jugó bien y dejó serios interrogantes no solo sobre la capacidad del grupo de jugadores, también por la gestión de su director técnico: sobrepasado por la situación y a punto de haber protagonizado un papelón de proporciones mayúsculas en la Copa Libertadores. El ‘Pijao’, en medio de sus enormes lagunas futbolísticas, se vio favorecido y fue perdonado por Deportivo Táchira.
Lo que mal empieza, por fortuna no terminó mal. Pero no por las virtudes propias, en destellos que aparecieron tras el minuto 58, cuando el entrenador Lucas González decidió mover su nómina y sacar a varios elementos que no estuvieron a la altura del compromiso. Entre ellos su capitán, Juan Pablo Nieto, uno de los de más flojo nivel, y que fue reemplazado por el mediocampista Sebastián Guzmán, que con poco le bastó para sobresalir.
En retorno a su propuesta original, la del 4-2-3-1, en contraste con la que empleó desde el arranque en su visita al estadio Pueblo Nuevo, González no airresgó en demasía con el planteamiento. Pero para su desgracia, no tuvo las respuestas deseadas y el trámite del encuentro fue un enredo para los locales, que pecaron por exceso y no hallaron las vías ante un rival que se plantó bien y dejó en libertad a Adalberto Peñaranda en zona medular.
En líneas generales quedó la sensación que, producto de la tequerdad del orientador, se regalaron dos tercios del compromiso, y solo cuando las urgencias obligaban un mejor desempeño se reaccionó. Eso quedó evidenciado en el desarrollo del partido, en el que solo hasta la inclusión de elementos como el extremo Jersson González y el ariete Luis ‘El Chino’ Sandoval, se vio una notable reacción en la propuesta del dueño de casa.
Es complejo explicar cómo el primer remate al arco se generó a los 36′ de juego y, posteriormente, el funcionamiento fue estéril; tanto por los costados como por el centro del campo, en un ritmo cansino, improductivo, que fue fácilmente controlado por el adversario durante una buena parte del encuentro; así del otro lado, por lo visto, no hubiera afán en ir en búsqueda del gol, que al fin de cuentas llegó por la vía menos pensada.
Un mal sabor para Deportes Tolima, pese a la clasificación
En efecto, en la retina quedó la sensación de que el plan fue administrar la ventaja conseguida en el duelo de ida en Venezuela, pero con ello renunció a buscar mayor profundidad suficiente para liquidar la serie. A medida que avanzó el cronómetro, la fricción en el mediocampo y las interrupciones marcaron el ritmo de la contienda, mientras la tensión crecía en las tribunas, con tintes de impotencia y desazón colectiva.
Y si bien al minuto 81 González llegó a celebrar un gol dentro del área, la intervención del VAR anuló la jugada por mano previa de Guzmán. Cuando parecía que la igualdad persistiría, el desenlace dramático llegó durante la adición: una mano de Jader Valencia dentro del área fue sancionada como penalti por el juez Leandro Rey, en una acción que transformó en gol el volante Luis ‘Cariaco’ González, un viejo conocido.
El balance, uno a uno, fue decepcionante. El trabajo de Junior Hernández por la lateral izquierda, más allá de una sola incursión a línea de fondo, resultó insuficiente para las necesidades del grupo. Cristian Arrieta, por la derecha, también quedó comprometido, pese a que el timonel lo aguantó casi todo el compromiso. Y un elemento del que se esperaba más, como Juan Pablo ‘Tatay’ Torres, naufragó ante la falta de un socio claro y expedito.
La tanda de penales trajo un panorama retador para el local, pues el inconformismo en las tribunas se hizo público con cada arenga y, de esta forma, la obligación fue explícita. Para tranquilidad del orientador, Edwar López, Sandoval y Sebastián Guzmán acertaron en sus ejecuciones y, producto de uno de los imponderables en el fútbol, como la mala puntería del foráneo, ayudaron a un colectivo que, siendo francos, careció de méritos.
Y es que de forma insólita. ‘Cariaco’ González la mandó afuera, José Balza no tuvo éxito ante Volpi, que atajó su disparo y, para completar, el uruguayo Rodrigo Pollero mandó el balón por encima del travesaño. Así, el último lanzamiento, el de Guzmán, estableció el definitivo 3-0, lo que desató la celebración en Ibagué. Pero ya en frío, es claro que deben hacerse correcciones, más de actitud que de juego, para no consumar una nueva frustración.
Así formó Deportes Tolima ante Deportivo Táchira:
- Neto Volpi
- Cristian Arrieta
- Jan Angulo
- Ánderson Angulo
- Junior Hernández
- Juan Pablo Nieto
- Brayan Rovira
- Kelvin Flórez
- Juan Pablo Torres
- Edwar López
- Adrián Parra
Entraron en el segundo tiempo:
- Jersson González por Flórez (58′)
- Sebastián Guzmán por Nieto (58′)
- Luis Sandoval por Torres (58′)
- Jáder Valencia por Parra (75′)
- Juan José Mera por Arrieta (85′)


