Lucas González, director técnico del Deportes Tolima, adelanta el mercado de fichajes inspirado en la historia del ‘Moneyball’ de Billy Beane - crédito @cdtolima/X - suministrada
Decidido a revolucionar desde la base el fútbol colombiano, el técnico bogotano Lucas González ya impulsa en Deportes Tolima un modelo de fichajes poco usual: la apuesta frontal por el método Moneyball, basado en el análisis de datos y la eficiencia estratégica. El entrenador, que viene de pelear el título liguero, sabe que a diferencia de otros clubes del rentado criollo no cuenta con poder económico para ir por grandes nombres.
La referencia central que explicó González se inspira en la historia de los Atléticos de Oakland de las Grandes Ligas de Béisbol de Estados Unidos, popularizada por la película Moneyball: protagonizada por Brad Pitt, e inspirada en el libro de Michael Lewis. El objetivo es claro: competir con recursos limitados frente a clubes de mayor presupuesto, identificando y potenciando futbolistas subvalorados por el mercado.
En una liga en la que han primado la intuición, el nombre y la trayectoria para elegir refuerzos, el ‘Vinotinto y Oro’ —que se había caracterizado por fichajes más estratégicos que mediáticos— busca marcar distancia con un enfoque que prioriza el rendimiento y la proyección de los jugadores, por encima del peso de su cartel. De eso está convencido el orientador, consciente de que en Europa el modelo ya ha dado resultados.

“(Buscamos) fichar, con análisis de datos, un poquito intentando hacer lo de la película Moneyball. En cómo tú intentas fichar jugadores que estén mal valorados por el mercado, de reserva o de segunda división, y sacarle el máximo rendimiento en primera división”, explicó recientemente el timonel en diálogo con Win Sports, al reconocer la brecha salarial que tiene con respecto a otras divisas del campeonato.
Esto lleva, sin duda, a la necesidad de innovar para nivelar la competencia. Hasta ahora, el Moneyball criollo de Lucas representa una apuesta por maximizar el rendimiento a partir de recursos limitados y jugadores con potencial oculto y lo llevó a escoger nombres como Jan Angulo, Kelvin Flórez, Edwar López y Luis Sandoval; a los que se sumaría el arribo de Elan Ricardo, que será el termómetro de esta metodología.
Y fue esa misma visión, que comparte el presidente del club, César Camargo, la que hizo que en su momento se fuera por jugadores como el delantero Adrián Parra, de Fortaleza y el extremo Mauricio González, del Inter de Palmira; siendo este último la gran promesa de venta para el presente mercado de fichajes, pues, según se supo, ya estaría negociado para ir al fútbol norteamericano, con interesantes dividendos.

¿Qué es el ‘Moneyball’ que inspiró a Lucas González y al Deportes Tolima?
La apuesta por el método Moneyball surge de un contexto en el que existe una desigualdad estructural. A comienzos de los años 2000, Oakland, equipo de bajo presupuesto, al mando de Billy Beane, recurrió al análisis estadístico para armar plantillas competitivas, al priorizar datos objetivos sobre la intuición tradicional de los cazatalentos; siendo esta estrategia la que le permitió desafiar el dominio de franquicias más poderosas.
Desde entonces, este término se ha convertido en un sinónimo de eficiencia y optimización de recursos, un concepto que Lucas González intenta adaptar a la realidad del fútbol cafetero: en la que los recursos de la gran mayoría de clubes, incluyendo el ‘Pijao’, son limitados y, por ende, la capacidad de invertir en jugadores es aún menor; en contraste con las divisas cuyo músculo financiero es, a todas luces, importante.

El trabajo de reconstrucción en el cuadro tolimense también incluyó salidas relevantes. El arquero uruguayo Cristopher Fiermarín regresó a Defensa y Justicia de Argentina, Kevin Pérez pasó al Junior, Samuel Velásquez se reincorporó a Atlético Nacional, Marlon Torres volvió al América de Cali y Jáder Quiñones se desvinculó del club; así como también lo hicieron otros elementos como Léider Riascos y Jhon Quiñones.
Con esta renovación de la plantilla, se responde a la necesidad de búsqueda de perfiles que encajen en el modelo propuesto por el técnico bogotano, que pertenece a la nueva ola de entrenadores colombianos formados en Europa. Su llegada al fútbol nacional se entiende como un intento de introducir ideas frescas y metodologías modernas en la gestión deportiva, influenciada por la escuela del FC Barcelona de España.
Pese a la arriesgada apuesta, que haría pensar que el club sería el idóneo para esta clase de experimentos, Deportes Tolima tiene obligaciones, y una de ellas es la de conseguir su cuarta estrella en el escudo, que ha sido esquiva tras cuatro duras derrotas. Dos de ellas ante el mismo rival, Atlético Nacional (2022-1 y 2024-2), y del mismo modo las encajadas frente a Deportivo Cali (2021-2) y Junior de Barranquilla (2025-2).

