Elson Becerra, ídolo del Deportes Tolima - crédito El Nuevo Día
A 20 años del asesinato de Elson Becerra, la figura del habilidoso delantero cartagenero permanece en la memoria de los hinchas del Deportes Tolima, que no olvidan cómo la magia que desplegó en el césped del Manuel Murillo y se quedaron con un anhelo atravesado entre pecho y espalda: el de verlo, una vez más, vistiendo la adorada ‘Vinotinto y Oro’ al mando de su mentor, Jorge Luis Bernal, a quien le dio la palabra para su regreso.
El 8 de enero de 2006, una bala interrumpió de manera trágica la carrera y la vida de uno de los futbolistas más destacados de su generación y lleno de luto a una afición que disfrutó de tardes maravillosas. El crimen ocurrió en el sector de La Boquilla, en Cartagena, la ciudad donde nació y a la que siempre estuvo vinculado, mientras compartía con su amigo Alexander Ríos, quien también falleció en el ataque.
Becerra, apodado el ‘Chocolatín’, nació el 26 de abril de 1978. Su historia deportiva comenzó en las calles de la Heroica, en donde el fútbol se vive de manera intensa. A los 17 años, fue reclutado por el desaparecido Cooperamos Tolima, institución donde Bernal, entonces entrenador y figura clave en su trayectoria, le dio la oportunidad de iniciar su carrera profesional; en un camino que solo la violencia truncó para el delantero.
“Recuerdo cuando llegó a Ibagué con una mochilita y nada más. La primera noche la pasó en el apartamento vacío de un compañero mío. Durmió en el piso con una sábana que me conseguí”, expresó en uno de sus tantos diálogos el veterano timonel, hoy comentarista deportivo y que fue, básicamente, el responsable de descubrir a uno de los jugadores más técnicos que han pisado suelo tolimense y defendido a la ‘tribu’ en el FPC.

Los recuerdos del paso de Elson Becerra por Deportes Tolima
En 1998, Becerra se integró al club, en el que encontró un espacio para desarrollar su talento y consolidarse como uno de los referentes del club y su paso por la divisa ‘musical’ dejó huella, tanto por su talento como por su actitud en los momentos de mayor presión. Durante su permanencia en Ibagué, formó una dupla recordada con su paisano, Iván ‘Champeta’ Velásquez, y su nombre quedó ligado a la afición.
El 13 de abril de 2003, el ariete firmó una de sus actuaciones más recordadas al anotar tres goles en la victoria por 4-0 del ‘Pijao’ frente a Independiente Medellín. Uno de esos goles, conseguido mediante una chilena, permanece en la memoria de los seguidores del club, que si bien no pudieron verlo campeón, lo llevan siempre consigo, conscientes de que dio sus mejores años en pro de ese esquivo objetivo.
En el ámbito internacional, Elson Becerra alcanzó el punto más alto de su carrera en 2001, cuando integró la nómina de la Selección Colombia que obtuvo la Copa América: un logro histórico para el país. También participó en la Copa Confederaciones 2003 y fue convocado por Francisco ‘Pacho’ Maturana para el equipo que inició la eliminatoria rumbo a Alemania 2006, gracias a sus endiablados regates y su olfato goleador.
Tras un breve paso por el Junior en 2002, Becerra retornó al Tolima y, posteriormente, emigró al Al-Jazira Club de Emiratos Árabes Unidos. Allí permaneció durante tres años, representando a los futbolistas colombianos en el exterior, pero poco antes de su muerte, se encontraba en negociaciones para regresar a la escuadra que le dio nombre y prestigio en el rentado profesional, y que aún hoy, a dos décadas, lo llora con dolor.
“Antes de su deceso, le pedí a Gabriel Camargo, presidente del club, que negociara su retorno, a lo cual accedió”, reveló el profesor Bernal. La madrugada del 8 de enero de 2006, la violencia en el sector de La Boquilla truncó el futuro de Becerra. El ataque armado que terminó con su vida y la de Alexander Ríos fue un golpe para el fútbol y para la comunidad deportiva nacional, pues solo tenía 27 años y recibió cuatro disparos.

Elson Becerra, siempre presente
A pesar de su temprano deceso, el legado de Elson Becerra se mantiene vigente tanto en la memoria colectiva de Deportes Tolima como en la historia reciente de la ‘Tricolor’. Testimonios y recuerdos de excompañeros, entrenadores y aficionados siguen evocando su nombre como símbolo de talento y entrega, pues la figura del ‘Chocolatín’ representa para muchos la pasión por el fútbol, pero también el impacto de la violencia en el deporte.
Veinte años después, Elson sigue entre toda su gente, celebrando cada gesta del ‘Vinotinto’. En las conversaciones de los hinchas y en los relatos sobre los grandes momentos del fútbol nacional, pero sobre todo, entre los que lo quisieron: como ese hijo rebelde que, con corazón noble, alegraba las navidades de los más necesitados, y cuyo único pecado fue disfrutar de los delirios de la noche para volver más fuerte a los campos de juego.

