Editorial: A propósito de la elección del nuevo alcalde de Ibagué







Con sus errores y virtudes, este siempre ha sido un espacio en el que el espíritu deportivo, y en especial el infinito amor hacia nuestro Club Deportes Tolima, ha prevalecido sobre diversas y muy importantes temáticas, que por no ser de nuestro resorte han sido descartadas para abordar a profundidad. Sin embargo, en nuestra condición de medio independiente, sentimos la necesidad de convocarlos en esta ocasión para que como ciudadanos hagan efectivo uno de los derechos consagrados en la carta constitucional: El voto.

Para nadie es un secreto que Ibagué vive una de sus peores épocas. Los vientos de corrupción soplaron tan fuerte que arrasaron con la poca credibilidad que la gente tenía sobre sus instituciones y los problemas de siempre (agua, movilidad, inseguridad y espacio público, solo por citar algunos) se salieron de control. 

A su vez, la legalidad y la transparencia han sido relegadas a un segundo plano por la improvisación y la desfachatez de quienes dijeron representar los intereses de la población, pero en realidad, se preocuparon más por su propio bienestar. No en vano, el actual gobernante local, Luis Hernando Rodríguez, elegido solo por el 22.4% de los ibaguereños en 2011 (78.445 sufragios), tenía -hasta agosto pasado- una imagen desfavorable del 75 por ciento, muestra fehaciente de la falta de confianza en su gestión.

Y ante la crítica y la oposición, apenas normal en una sociedad democrártica, la respuesta de esta administración y sus lacayos siempre fue el señalamiento continuo, el desprestigio de la labor periodística y hasta la amenaza. El término "enemigo" hizo carrera para justificar lo indefendible a todas luces. Y en el tema que nos atañe, fuimos objeto de este apelativo por mostrar una posición contraria a los intereses oficialistas, con respecto al evidente fracaso de los Juegos Nacionales. 

El tiempo, que no se queda con nada, nos dio la razón y hoy la voz de descontento de miles respalda las preocupaciones que teníamos con respecto al desarrollo de las justas. Es cierto que en lo que concierne al equipo profesional, este gozará -a partir del otro año- de un estadio remodelado, entre otras cosas con un césped de primera categoría, y su afición tendrá espacios más cómodos para presenciar el espectáculo. Pero ello no es suficiente, pues es un hecho que los retrasos en la refacción de los demás escenarios causaron serios traumatismos al encuentro deportivo más grande del país.

Lo peor de todo es que toda esa decepción ha tratado de ser maquillada con métodos poco ortodoxos. Entre ellos, el giro de multimillonarios recursos para pautar en los diferentes medios de comunicación, lo que -a leguas- desequilibró la balanza informativa en favor de los intereses de Luis H. y fue cómplice en esta anunciada debacle. Y es que no es que sea pecado recibir dineros del municipio para la promoción de sus iniciativas. No. Lo que sí es sumamente grave es que la línea editorial se desvíe del principio de veracidad que debe regir a todo medio y se enrute con los propósitos del poder.

No hay que olvidar que durante los últimos 15 años han sido los candidatos de un solo partido, el Liberal, los encargados de gobernar nuestra ciudad, con resultados nefastos. Dos de los exalcaldes pertenencientes a este periodo, Jorge Tulio Rodríguez y Jesús María Botero, respaldan abiertamente al que ha sido señalado como el candidato del continuismo: Jhon Ésper Toledo, pese a sus múltiples y desesperados esfuerzos por desmarcarse del actual burgomaestre, del que fue secretario en tres dependencias: Gobierno, Bienestar Social y Apoyo a la Gestión. Pero en contra de esa intención ha estado el proceder de su campaña; más aún cuando a la esposa de Luis H., Luz Amparo Noreña, se le ha visto puesta con la camiseta toledista paralelamente a sus funciones como Primera Gestora Social. 

El otro exmandatario local correspondiente a esa época, Rubén Darío Rodríguez, aspira nuevamente al cargo, en una especie de ciclo que parece no terminar, toda vez que ya fue alcalde en 1992 y 2004, con un balance agridulce en materia financiera. Ello sin contar que el liberalismo también estuvo representado de alguna forma en los gobiernos de Álvaro Ramírez Gómez (1995-1997) y Carmen Inés Cruz (1998-2000), duramente cuestionados.

En el caso de la institución de la cual somos fervientes seguidores su presidente, Gabriel Camargo, ha tomado partido por uno de los candidatos en contienda para el primer cargo de la ciudad. Pero para sorpresa de muchos, su guiño no fue por el aspirante del oficialismo, sino por Ricardo Ferro, quien busca en su segundo intento llegar al cargo. En su momento, nos hicimos la misma pregunta que ustedes: ¿Qué buscará el exsenador con esta alianza? ¿Luchará por más prebendas para su bolsillo como le fueron ofrecidas por un Concejo y alcalde complacientes pero a la vez temerosos? ¿Es un castigo para Luis H. por el adelantado destierro del Murillo Toro? Aunque las hipótesis suelen ser variadas, atinar a una en específico sería cerrar el espectro. 

Pero así como desde la dirigencia Pijao se sentó postura favorable en estas elecciones, la hinchada organizada también dio su espaldarazo. Y lo hizo en favor del candidato Guillermo Alfonso Jaramillo, otrora gobernador del Tolima, quien quiere llegar por primera vez al Palacio Municipal. Quizá esta inclinación tenga su base en la vocación progresista del aspirante, muy cercano a la política social implementada en Bogotá por Gustavo Petro. 

Lo mejor, en ambos casos, hubiera sido procurar un ambiente neutral para estos comicios, que sirviera de precedente de una relación cordial con el eventual ganador, si este no es afín a las dos vertientes anteriormente nombradas. No falta quien aplique la regla del costo político para cobrar X o Y decisión.

A los candidatos nombrados se le unen Pompilio Avendaño, empresario antioqueño quien hace parte de la tradicional y paquidérmica clase política del departamento y Emmanuel Arango, quien dice representar las banderas del uribismo; aunque a decir verdad el respaldo del expresidente y actual senador, Álvaro Uribe, no fue irrestricto.

Según datos de la Registraduría Nacional, un total de 388.980 personas están habilitadas para ejercer su derecho en la Capital Musical: 207.832 mujeres y 181.148 hombres. Lo ideal sería que -al menos- el 70 por ciento de esta cifra se acercara a las urnas y acabara con el continuismo y la desesperanza. ¡Que más quisiéramos desde esta tribuna informativa! Solo dependerá de ustedes y nosotros que el futuro de nuestra ciudad esté lleno de oportunidades y un verdadero cambio. 

¡Vamos pues!





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